Autores: Fernando Villa Nogales, Mari Carmen López Palomo.

√ćndice

Descripción del lugar

A unos 30 kil√≥metros de la capital de Andaluc√≠a, podemos encontrar en la localidad de Carmona, una extensa explanada de lo que fue una antigua cantera. En las entra√Īas de la piedra podemos encontrar una serie de galer√≠as conocidas como ‚ÄúCuevas de la Batida‚ÄĚ.

Cuevas de la batida
Fig. 1. Exterior de la cantera de las Cuevas de la Batida. Fotograf√≠a Eduardo Ortu√Īo.

Historia del lugar

Para conocer un poco de la historia de Carmona, nos tenemos que remontar al Paleol√≠tico, aunque son m√°s abundantes los restos del periodo Neol√≠tico y Eneol√≠tico de entre los cuales debemos destacar los ‚Äúvasos campaniformes‚ÄĚ del Acebuchal, los cuales fueron hallados gracias a los trabajos de excavaci√≥n realizados por el arque√≥logo Jorge Bonsor.

Fig. 2. Vaso campaniformes de El Acebuchal, Carmona.

A partir de un n√ļcleo turdetano, se desarrollar√≠a una colina cartaginesa de gran importancia, de cuya etapa se conservan algunos restos de murallas en la Puerta de Sevilla. Carmona ser√° conquistada por el Imperio Romano en el a√Īo 206 a. C., convirti√©ndose en uno de los n√ļcleos urbanos m√°s importantes de la B√©tica, ya que fue rodeada por un gran ‚Äúrecinto amurallado‚ÄĚ; acu√Ī√≥ moneda; obtuvo la ‚Äúcategor√≠a de municipio‚ÄĚ perteneciendo al convento Jur√≠dico Astigitana y quedando adscritos sus habitantes a la tribu ‚ÄúGaler√≠a‚ÄĚ

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Fig. 3. Restos de una puerta de la muralla en la ciudad de Carmona. Fotograf√≠a Eduardo Ortu√Īo.

El trazado de la ciudad, que se realiz√≥ sobre la poblaci√≥n cartaginesa, todav√≠a percibe en la actual Carmona, sobre todo el Cardo M√°ximo, que iba desde la ‚ÄúPuerta de Sevilla‚ÄĚ a la de ‚ÄúC√≥rdoba‚ÄĚ. De esta √©poca los restos arquitect√≥nicos y escult√≥ricos son de gran importancia, sobre todo la Necr√≥polis, aunque tambi√©n se conservan restos de la √©poca visigoda.

El poder de Carmona no decae en época musulmana, ya que llegó a ser capital de uno de los reinos de Taifas en el siglo XI. Los árabes reformaron su sistema defensivo y la embellecieron con notables alcázares, mezquitas y otros notorios edificios.

La conquista lleg√≥ en 1247 con Fernando III ‚Äúel Santo‚ÄĚ, quien repobl√≥ la ciudad y la dot√≥ de fuero, despu√©s su hijo, Alfonso X el Sabio delimit√≥ su territorio municipal. Pedro I ‚Äúel Cruel‚ÄĚ la otorgar√≠a de favores, residiendo frecuentemente en ella, y engrandeciendo y transformando el Alc√°zar de la Puerta de Marchena para residencia real. Aqu√≠ se refugiaron sus hijos, defendidos por Mart√≠n L√≥pez de C√≥rdoba, maestre de Alc√°ntara y Calatrava, tras la violenta muerte del rey en Montiel. En el siglo XV, durante los reinados de Juan II y Enrique IV, la ciudad fue fuertemente afectada por las luchas entre las casas nobiliarias de los Ponce de Le√≥n y los Guzm√°n. En 1630, el rey Felipe IV le concede a Carmona el ‚Äút√≠tulo de ciudad‚ÄĚ.

Complejo arqueológico de la Batida

Las cuevas de la Batida se encuentran localizadas al norte de Carmona. Realmente se trata de la suma de galer√≠as de una cantera de piedra excavada en la roca natural, el Alcor. En el exterior se puede todav√≠a observar las huellas de extracci√≥n de materiales constructivos realizados por los canteros que labraron los sillares de las casas, las iglesias de Carmona y de toda la regi√≥n. Adem√°s de la conocida inscripci√≥n de ‚ÄúAnt√≥n Gallego en 1690‚ÄĚ.

En el interior de las cuevas, también se puede observar las huellas de extracción, quedando incluso la de época romana, lo cual se sabe por el tipo de marca que dejaba este tipo de hacha.

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Fig. 4. Altar mas√≥nico ‚ÄúSilla de Ant√≥n‚ÄĚ tallado dentro de la cueva del Morabito. Fotograf√≠a Eduardo Ortu√Īo.

Cueva del Morabito

De las varias cuevas que hay en la cantera, nosotros vamos a destacar la cueva del Morabito, cuyo nombre proviene por el dicho morabito que se encuentra en su interior y que se trata de un altar mud√©jar, cuyo uso estar√≠a hasta el siglo XIII-XIV y que debi√≥ de ser realizado por alg√ļn anacoreta o ermita√Īo musulm√°n para rezar.

Fig. 5. Morabito en el interior de una de las galerías de las cuevas de la Batida. Fotografía ABC.

Otra de las cosas a destacar de esta cueva, es el altar masónico, que también se conoce como la silla de Antón Gallego, constructor de la Iglesia mayor de Carmona, y donde se celebraban las reuniones de cantería (Figura 4).

A parte de estos importantes vestigios, se puede contemplar varias de las galer√≠as que componen la cueva y las dos √ļnicas entradas que se conservan para llegar a su interior.

La desaparici√≥n de dos ni√Īos

Seg√ļn nos cuenta el historiador Fernando Villa, natural de Carmona, uno de los acontecimientos tr√°gicos que se dieron en estas galer√≠as se encuentra documentado en el archivo municipal de su ciudad natal. En este archivo √©l se encuentra con la historia de la desaparici√≥n de dos ni√Īos, dos hermanos, uno diez y otro de cinco a√Īos, a principios del siglo XX.

Se piensa que ambos ni√Īos se adentraron en la cueva y se perdieron en ella, al no contar con ninguna luz artificial. Los cuerpos nunca se encontraron dando por finalizada la b√ļsqueda de los muchachos al cabo de los d√≠as.

Tras este suceso, el cabildo del momento decide tapar una serie de entradas y galer√≠as de la cueva para evitar que se volviera a repetir otro incidente similar. Se piensa que los cuerpos todav√≠a permanecen a d√≠a de hoy en las entra√Īas de la Batida.

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Fig. 6. Una de las posibles entradas tapadas con arena y rocas. Fotograf√≠a Eduardo Ortu√Īo.

Referencias

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