Autor: Eduardo Ortuño Pampin.

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Descripción del lugar

Situado en lo más profundo del valle que horada el arroyo Jaboneros, lejos de miradas indiscretas se alza una edificación de notable estampa, que nos recibe con aire tétrico incluso de día.

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Fig. 1. Cortijo La Campana, donde se puede observar lo que queda del campanario. Fotografía Eduardo Ortuño.

La casa posee dos plantas donde podemos encontrar bastantes habitaciones, todavía con enseres personales de la última familia que allí residió, parece que, con los baúles preparados para mudarse, pero por alguna razón no se efectuaría dicha marcha, estos objetos se encuentran ahora esparcidos por el suelo seguramente fruto de alguien que rebuscaba entre ellos para sacar lo último de valor de este enclave.

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Fig. 2. Habitación principal del cortijo La Campana. Fotografía Sergio Smagin.

Fuera de la casa encontramos una alberca, zonas de cuadras y lo que se puede intuir de un antiguo molino, ya en deplorables condiciones. Una zona de pisar la uva con una gran viga, y lo que más llama la atención, una gran capilla situada hacia el valle, con su campanario el cual da nombre a este lugar.

Indagando por el terreno podemos encontrar las minas que abastecen de agua a este lugar, tanto para el regadío de las tierras, como para el uso personal de los habitantes de la casa.

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Fig. 3. Zona de la mina del cortijo La Campana. Fotografía facilitada por Carlos Sánchez.

Historia familiar

Los primeros documentos de este lugar lo datan sobre el 1852 y así lo atestigua la viga de pisar que se pueden ver en este edificio, que nos indica quién fue el dueño del lugar en dicha época.

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Fig. 4. Viga con el grabado: Año de 1851 Manuel Gutiérrez *Su dueño D. José Rafael Casado*. Fotografía Eduardo Ortuño.

Como curiosidad sobre esta viga tenemos que contar que, en algún momento de alguna campaña de recolecta, se debió partir. Podemos observar, en la siguiente fotografía, cómo descansa sobre la viga rota una más nueva.

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Fig. 5. Lagar del cortijo La Campana con doble viga. Fotografía cedida por Carlos Sánchez.

José Rafael Casado y Reissig fue propietario de viñedos en la provincia de Málaga (España) y concejal y alcalde de Málaga (en 1852). También fue presidente de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús de los Viñeros y cónsul de México en Málaga. Se casó dos veces.

Su primera esposa fue María Luisa Alcalá del Olmo y Álamo, emparentada con la ilustre familia de los Gálvez y los Cabrera de Macharaviaya, quien murió en 1854. Con quien tuvo a José Pedro, Felipe Neri y Antonio Casado Alcalá del Olmo.

Fig. 6. Fotografía de don José Pedro Casado Alcalá del Olmo ha sido cedida por don José Manuel Casado Vázquez.

Don José Pedro Casado y Alcalá del Olmo (Málaga 1835-Granada 1910) casó con doña Gertrudis Torreblanca Díaz de Trigueros (Málaga 1842-Granada 1901), hija de don Nicolás Torreblanca Gumucio, marqués de Torreblanca y de María Gracia Díaz de Trigueros. La hermana de Gertrudis, doña María Gracia Torreblanca Díaz de Trigueros, heredó el título de su padre y casó con Antonio Campos Garín, primer marqués de Iznate.

Su segunda esposa fue su prima segunda María Dolores Sánchez Casado de Amezúa, fallecida en 1898, (hija de José Sánchez Blanca y de Ana María Casado de Amezúa y Alcalá del Olmo), que a su vez era hija de Juan Vicente Casado de Amezúa y Gómara y de Bernarda Alcalá del Olmo.

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Fig. 7. Documento que acredita el segundo enlace de Don Rafael Casado con María Dolores Sánchez.

De este segundo matrimonio nació Manuel María y Ana María Casado de Amezúa y Sánchez, estando esta última casada con José Micheo, militar retirado, y falleciendo ella el 7 de junio de 1915.

Fueron ellos los que heredaron la finca como se muestra en una factura de 1939 encontrada en el lugar de investigación.

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Fig. 8. Documentación sobre los residentes del lugar en 1939. Fotografía de la asociación AFLA.

Era una familia muy religiosa y perteneciente al ámbito militar antes, durante y tras la guerra civil española, llegando a ocupar altos cargos militares.  Fueron tan importantes que Málaga les dedicó una calle en el sector de Segalerva.

Tras los años, el cortijo La Campana se puso en venta.

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Fig. 9. Anuncio de la venta el cortijo La Campana y sus tierras.

Segunda familia en la finca

Como toda familia importante de Málaga en el siglo XIX los miembros fallecidos se encuentran en el panteón familiar, en este caso se encuentra en el cementerio de San Miguel.

El panteón tiene su origen en el matrimonio formado por don José Pedro Casado del Barrio (hijo de don Domingo Casado de Amezúa y de doña Josefa del Barrio) y doña Rafaela Reissig y Ruano (hija de don Zacarías Reissig y de doña Luisa Ruano).

Tuvieron a José, Rafael, Juan, Enrique, Ramón, Domingo, Felipe y María Rafaela Casado y Reissig.

Don Juan Casado y Reissig casó con doña María Dolores Huelin Reissig.

Don Enrique Casado y Reissig casó con doña María Caravantes y O´Donnell.

Don Ramón Casado y Reissig casó con doña Luisa Rubio y Huelin.

Don Felipe Neri Casado y Reissig embarcó para Nueva York junto a su primo don Eduardo Huelin y Reissig. Casó don Felipe con doña Amanda Legendre, oriunda de Nueva Orleans.

Doña María Rafaela casó con don Pedro de Aguirre.

Fig. 10. Panteón 55 Casado, del Cementerio de San Miguel.

El otro nombre

Sobre el nombre de Manuel Gutiérrez que aparece junto a una fecha y un símbolo (un triángulo con una cruz unido al vértice superior) creemos que podría tratarse de Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen (1808-1874), primer Marqués del Duero y que en 1851 fue Capitán General del Ejército.

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Fig. 11. Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen.

En un fragmento de la biografía de Manuel Gutiérrez escrita por José Luis Casado Bellagarza podemos leer lo siguiente.

“Mientras tanto compagina la actividad política con la empresarial y comienza a desarrollar diversos proyectos en las fincas que poseía en la vega del río Guadalhorce, cerca de la ciudad de Málaga. Su meticulosidad le hizo observar en la documentación de una propiedad recién adquirida, que esas mismas tierras habían sido donadas por Felipe II a un siciliano, y que fueron plantadas de cañas de azúcar, aunque en ese momento ya no se cultivaba la planta en la zona debido al carácter salobre del río que las regaba, según Manuel Casado (1862, pág. 22). El Marqués plantó de nuevo caña, en el cortijo de Perales, que dieron una riqueza sacarina mayor a la cultivada en otros lugares que se regaban con agua completamente dulce.”

Fig. . 12. Fragmento de la biografía donde podemos ver la relación de Manuel Gutiérrez con Málaga.

Conclusiones

Cortijo La campana fue un lugar de descanso de personas importantes de Málaga, a la vez que fue una finca productiva otorgando una buena posición a la familia Casado, y siendo también un sitio donde criar bien a los niños debido a los innumerables juguetes que por allí rondan.

La capilla del lugar estaría más que justificada al pertenecer José Rafael Casado a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Viñeros. Al estar la capital relativamente lejos el tener un sitio en casa donde rendir culto seria propicio para ello.

El nombre del Marqués del Duero podría aparecer en este lugar por pertenecer esta familia al ámbito militar. Y en esas fechas Manuel Gutiérrez era el Capitán del ejército español, quisieran rendir homenaje a su nombre.

Otra posibilidad que nos viene a la cabeza sobre porque está ese nombre tallado en la madera se debe a que Manuel Gutiérrez hizo negocios en Málaga relacionados con el vino, el azúcar y demás tipo de plantaciones de la época. Desde Estepona hasta el Valle del Guadalhorce Manuel Gutiérrez hizo negocios al ser un apasionado de la agricultura y quizás empezó una aventura empresarial con José Rafael Casado llegando a tal punto de congeniar una amistad.

Aunque nuevos aportes a este documento, por parte de historiadores locales de Málaga, apuntan a que el nombre de «Manuel Gutiérrez» grabado en la viga de prensa del lagar, sean del arquitecto de La Campana.

Sobre el símbolo plasmado junto a la fecha en la viga de madera se ha descubierto, gracias a Manuela Galeote, que es un símbolo de los canteros del norte de España, más concretamente a la región de Tudela, Navarra.

Se conoce gracias a la biografía del Marqués del Duero que este hombre andaba la mayor parte del año por el norte del país, muriendo en la batalla de Monte Muro, en Navarra, por lo que esto corrobora que estamos en lo cierto sobre los dos nombres grabados en la viga, dándole, si cabe, más valor histórico a este lugar, ya no solo de la provincia de Málaga, si no de la historia de España.

Referencias

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